Declaración conjunta de la Directora Ejecutiva del UNFPA, la Directora Ejecutiva de UNICEF, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, la Directora General de la OMS y la Directora General de la UNESCO en el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina

 

NUEVA YORK, 6 de febrero de 2026 – Solo en 2026, se estima que 4,5 millones de niñas, muchas de ellas menores de cinco años, corren el riesgo de ser sometidas a la mutilación genital femenina. Actualmente, más de 230 millones de niñas y mujeres viven con sus consecuencias.

Hoy, en el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina, reafirmamos nuestro compromiso de poner fin a la mutilación genital femenina para todas las niñas y todas las mujeres en riesgo, y de seguir trabajando para garantizar que las personas sometidas a esta práctica nociva tengan acceso a servicios apropiados y de calidad.  

La mutilación genital femenina constituye una violación de los derechos humanos y no puede justificarse bajo ningún concepto. Atenta contra la salud física y mental de niñas y mujeres y puede provocar complicaciones graves de por vida, con un coste de tratamiento estimado en unos 1.400 millones de dólares estadounidenses anuales.  

Las intervenciones dirigidas a erradicar la mutilación genital femenina durante las últimas tres décadas están teniendo un impacto, y casi dos tercios de la población de los países donde es prevalente expresa su apoyo a su eliminación. Tras décadas de cambios lentos, el progreso contra la mutilación genital femenina se está acelerando: la mitad de todos los avances desde 1990 se lograron en la última década, reduciendo el número de niñas sometidas a mutilación genital femenina de una de cada dos a una de cada tres. Necesitamos aprovechar este impulso y acelerar el progreso para alcanzar la meta del Objetivo de Desarrollo Sostenible de erradicar la mutilación genital femenina para 2030.

Sabemos qué funciona. La educación sanitaria, la participación de líderes religiosos y comunitarios, padres y profesionales de la salud, y el uso de las redes sociales y tradicionales son estrategias eficaces para erradicar esta práctica. Debemos invertir en movimientos comunitarios —incluidas las redes de base y juveniles— y fortalecer la educación mediante enfoques formales y comunitarios. Necesitamos difundir los mensajes de prevención involucrando a líderes de opinión de confianza, incluido el personal sanitario. Y debemos apoyar a las sobrevivientes, garantizando su acceso a atención médica integral y adaptada a su contexto, apoyo psicosocial y asistencia jurídica.

Cada dólar invertido para erradicar la mutilación genital femenina se multiplica por diez. Una inversión de 2.800 millones de dólares puede prevenir 20 millones de casos y generar 28.000 millones de dólares en rentabilidad.

 
A medida que nos acercamos a 2030, los avances logrados durante décadas corren peligro a medida que disminuyen la inversión y el apoyo globales. Los recortes de financiación y la disminución de la inversión internacional en programas de salud, educación y protección infantil ya están limitando los esfuerzos para prevenir la mutilación genital femenina y apoyar a las sobrevivientes. Además, el creciente rechazo sistemático a los esfuerzos para erradicarla, agravado por argumentos arriesgados de que es aceptable cuando la realizan médicos o profesionales de la salud, añade más obstáculos a las iniciativas de erradicación. Sin una financiación adecuada y predecible, los programas de extensión comunitaria corren el riesgo de reducirse, los servicios de primera línea debilitarse y los avances retroceder, poniendo en riesgo a millones de niñas en un momento crítico para alcanzar la meta de 2030.

Hoy reafirmamos nuestro compromiso y nuestros esfuerzos con socios públicos y privados locales y mundiales, incluidos los sobrevivientes, para poner fin a la mutilación genital femenina de una vez por todas.

 

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